No nos callamos más. No nos dejamos más. Estamos caminando, atravesando, sin pedir permiso, espacios que nos pertenecen. De pronto comenzamos a ocupar nuestras cuerpas, nuestras camas y las calles. Y comenzamos a escucharnos y a entender que lo que nos pasa es sistemático, y es político.

No nos callamos más porque entendemos también que es la única manera de sanar esta sociedad enferma de capitalismo y patriarcado.

No vemos otro camino que no sea este, depurando y sacando a la luz todo lo que nos oprime, y porque la de al lado nunca más es competencia, yo te creo, compañera.